Despistados: el animado cubano en 3D que deberías ver

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Fernando Almeida vive en San José de las Lajas. Tiene 19 y está cumpliendo con el Servicio Militar Obligatorio en el Ejército Juvenil del Trabajo. Este año, cuando concluya el Servicio, iniciará la carrera de Geografía en la Universidad de La Habana. Hace unos meses, Fernando publicó en su canal de Youtube, FreeStyle Movies, un animado en 3D llamado Despistados. También lo presentó a la Muestra Joven y fue elegido para ser exhibido en la sección Fuera de Concurso.

Fernando Almeida

Antes de sentarnos hablar, esperamos por Darián Hernández, 18, y también en cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio. Estudiará Informática en el Instituto Superior de Ciencias Agrícolas. Darián es el otro integrante de Freestyle Movies y guionista de Despistados. Llegará una hora y media después.

Fernando es carismático y no se corta por la grabadora. Habla con tranquilidad. Está sentado frente a su computadora, la misma donde animó el cortometraje.

¿Cómo surge la idea de realizar un corto de animación?

Dos días después de terminar el doce grado fui a casa de Darián y le dije “tenemos un mes de descanso. Tenemos que hacer algo porque cuando empecemos en el Servicio Militar no vamos a tener deseos de hacer nada”, y ahí mismo en el portal de su casa surgió una idea. Le dije que se pusiera a escribirla, y yo me fui a hacer el diseño de los personajes en el Blender. Quería hacerlos más redonditos pero no pude. Al otro día se apareció en mi casa con el guion hecho; no tuvimos mucho tiempo para trabajarlo y pensarlo mejor.

Cuando fuimos a grabar las voces en casa de Orestes, un amigo que tiene un estudio aquí en San José, fue que comentamos el guion entre los que íbamos a interpretar los personajes. Fuimos tres personas y cada uno hizo dos voces, no teníamos tiempo de buscar más. Ahí debatimos lo que debíamos decir; se quitaron varias líneas, otras  se arreglaron un poco, pero tratamos de a evitar un cambio grande en la historia, y además había muchas cosas que no queríamos quitar. Después en junio empecé el Servicio y estuvimos siete meses animando los muñequitos. Siete meses entre pase y pase, yo venía y hacía algo. Lo terminamos a tiempo para presentarlo a la Muestra Joven, que era uno de los objetivos.

Dos días antes de terminarlos se rompió la computadora, y yo no sabía si los discos duros servían o no, pensaba que se había fastidiado todo. Por suerte no pasó nada y terminé de animarlos en casa de mi abuela, un trabajo agotador porque era llegar de pase, ir para allá y pasarme lo que quedaba de día trabajando. Y después hacer los posters y la promoción en las redes, que era la única manera que teníamos de darnos a conocer. Sabíamos que ni por la televisión ni por el Paquete Semanal. En las redes, el youtuber Paparazzi Cubano vio los muñequitos, le gustaron y me llamó para compartirlos. Gracias a él llegaron a verlo más de cinco mil personas. Para nosotros eso fue un logro. Pensamos que lo verían quinientas, seiscientas.

Este corto fue como un experimento. Desde que estamos en el pre hacemos videos corticos, vines –el nombre es en referencia a la difunta red Vines–. Nosotros somos muy amantes de South Park, Estudios Ghibli, Pixar; y Darián me decía, “tú búscame un animador y yo te prometo las estrellas”. Al final terminé animando yo. No fue la gran cosa, pero es algo. Nos motivó haber terminado, porque nunca pensamos lograrlo. Ahora queremos hacer otro capítulo, pero un poco más serio; pensamos usar los mismos personajes, cambiar un poco el diseño, hacerlos más redondos. También intentar que uno se identifique más con ellos, crearles una historia de vida.

En la universidad esperamos tener más tiempo para esto, buscar personas interesadas en apoyarnos para el próximo capítulo. Y también está el tema del presupuesto. Esto lo hicimos con cero pesos, nuestro único gasto fueron 40 pesos para quemar los discos y llevarlos a la Muestra. Pero con el próximo, como será algo más serio, quisiéramos encontrar apoyo para presentarlo en algún festival internacional, algo muy complicado desde Cuba.

¿Qué software emplearon para la animación?

Todo el tiempo trabajamos con el Blender. Luego el After Effect para arreglar algunos efectos como el destello de la linterna y otras cositas. Después utilizamos el Premier para editar y luego el Audition para agregarle la banda sonora. Esa fue una de las partes más difíciles, más complejas.

Ahora estamos tratando de aprender la parte técnica. No trabajamos con videoreferencias, grabar lo que va a hacer el animador, porque al final era yo solo animando, y no tenía tiempo para eso ni para ir fotograma por fotograma corrigiendo los movimientos. Hicimos lo posible por transmitir la historia, la animación no fue lo primordial, ahora con el nuevo corto sí queremos que la animación sea buena.

Un problema terrible fue renderizar esos muñecos. Por suerte un amigo me ayudó. Terminaba una escena hoy, la verificaba, se la mandaba, y él me la traía. Gracias a él  acabamos. Yo rendericé par de cositas aquí pero no podía trabajar al mismo tiempo.

¿Cómo ha sido la retroalimentación con el público?

Las opiniones han sido buenas en general, muchas personas nos han comentado que les ha gustado, que quieren ver más capítulos. Hay comentarios negativos pero nosotros no nos enfocamos en eso. Con uno positivo y diez negativos nosotros somos felices, porque sabemos que a alguien le gustó, y por eso lo hicimos.

Los videos que subimos a nuestro canal de Youtube casi nunca generan comentarios, pero con Despistados fue diferente, incluso nos han preguntado cuándo vamos a hacer más. Pero estamos enredados. Fueron doce minutos que costaron siete meses.

En el cortometraje dos policías bastante tontos tienen un peso fuerte en la historia. Y también están las faltas de ortografía que terminan por molestar muchísimo. ¿Por qué elegir estos dos temas como elementos fuertes de la historia?

Los policías están ahí porque alguien debía investigar el secuestro. Los policías simbolizan la sociedad, un poco con el tema de la falta de cultura. Nosotros tampoco somos perfectos, quizás yo ahora aquí esté diciendo mil cosas mal. Pero quisimos hacer como una crítica, con eso del lugar abandonado, y sale la Biblioteca, eso nadie lo visita.

Nos han criticado el tema de la falta de ortografía; nosotros estrenamos los muñequitos en un teatro de la Asociación Hermanos Saíz y luego pedimos la opinión de las personas, y no entendían por qué las faltas de ortografía del televisor, pero eso es a raíz de lo que pasa con la Biblioteca, que nadie lee. Ese es un mundo tonto, ahí todo el mundo es tonto. Y el televisor con todas las noticias de guerra, que es lo único que se ve en la televisión, guerra y muerte.

Esta no es la primera incursión de Fernando en el mundo del audiovisual; hace un año realizó el corto Daños Colaterales, ganador del Premio a Mejor Minicorto en la pasada edición del Almacén de la Imagen en Camagüey. ¿Cómo fue esa experiencia?

Una de las mejores cosas que me ha pasado en el mundo del cine en el poco tiempo que llevo. Yo lo presenté en abril o mayo del año pasado. El festival fue en octubre, y ganó el premio, y yo no me enteré hasta febrero de este año, por el servicio militar. Un amigo mío de Camagüey que conocí en la Muestra del año pasado me lo dijo, y cuando me llegó ese mensaje, fui a casa de todos mis amigos que estuvieron relacionados con ese proyecto. Entré en la página del festival y vi que era real, que no me engañaron, porque ese día yo soñé que era mentira, pero no, ahí estaba. Y cuando veo el jurado del concurso fueron Frank Padrón y Alejandro Pérez Ureta. Fue tremenda alegría.

Mis primeros cortos fueron de tiroteo con amigos, después hice otro de mi hermano cayéndole a tiros a un robot, después hice otro en la playa de un robot disparándome a mí. Lo mío con los tiros es una obsesión, en todos mis cortos sale una pistola. Con Daños Colaterales armé los soldaditos en el piso, hice unos planos cerrados con mi celular Blu, un plano de mi hermano y al otro día me di cuenta de que no servía porque era de noche. Volví a filmarlos, terminé de exportarlos se lo enseñé mi amigo Alexis y me dice “sí está muy bueno los efectos especiales pero estaría bueno cambiarle esto, y esto” y al otro día volví a grabar lo de mi hermano, armé los juguetes otra vez, hice más énfasis en la historia. Lo presento en la Muestra de Jóvenes Realizadores, y lo eligen para la sección Bonus, porque novato al fin, lo presenté como ficción, y en ficción hay materiales muy buenos, y lo mío era más bien experimental, y me dicen, “está muy bueno pero no quedó seleccionado porque lo pusiste en ficción, si lo hubieses puesto en animación, quizás hubiese quedado”. Llegó la Muestra y fue una experiencia increíble conocer a tantas personas; se habló del corto en un Moviendo Ideas, un espacio donde se habla de un tema en específico y ese fue de la violencia en la niñez. Muchas personas que saben me dieron su opinión, me comentaron el corto; uno siempre se lleva algo, y empiezas a ver el cine de otra forma.

Y en la Muestra conocí a muchas personas. No sabía que en Cuba se hacía tan buen cine, tanto en San Antonio, como en el ISA. Una de nuestras inspiraciones fue el corto animado Acompaña mi soledad, de Iván Barbería; yo me quedé fascinado con aquello. No sabía que personas no gubernamental podían hacer cosas tan buenas. Víctor Alfonso con Dany y el club de los Berracos, mucho de lo que vi  allí me influenció para hacer Despistados.

¿Por qué esas ganas de hacer un corto?

Es una manera de expresarnos. A unos les gusta la música y quieren ser cantantes, a nosotros nos gusta el cine y queremos hacer cine de todo tipo. También tenemos varios proyectos de ficción, pero la animación te da tantas posibilidades de crear, de hacer lo que quieras. Eso desde pequeño nos llamó la atención. Darián también hacía videítos cuando muchacho, él me guió en un inicio. Nosotros habíamos hecho varios proyectos de animación antes, pero como no teníamos la madurez suficiente no salieron.

¿Qué proyecto tienen para el segundo corto de los animados?

Este primero fue poner chiste por chiste, y nos divertimos, nos gustaba, eso era lo principal, porque si hacíamos algo que no nos gustase a nosotros, nunca lo íbamos a terminar. Pero ahora queremos crearles una vida a los personajes, irnos por una historia más fuerte. Y el humor se mantendrá, porque nosotros sin humor no haríamos nada. Todos los corticos anteriores que hemos hecho son de humor. Vamos a ver cómo queda.

Con Despistados quisimos probar que en Cuba sí se puede hacer animación, porque muchas personas dicen que la animación en 3D en Cuba era imposible. Y nosotros dijimos, “bueno, vamos a hacerlo en 3D completo”, aunque no tienen textura de ningún tipo, son colores planos. Pero era lo que podíamos hacer con nuestros recursos. Muchas personas nos apoyaron de muy diferentes maneras. Mi primo, que cuando puso la voz del capitán se cayó abajo el estudio. Roberto, que también nos ayudó con las voces, Orestes que nos brindó el estudio sin cobrarnos nada. Cuando terminamos de hacer el audio, otro amigo nos lo mezcló, los ecos a tono con el lugar donde estaban, mejoró las voces, todo sin cobrarnos.

Al final yo no sé cómo ganarle dinero a unos muñequitos aquí en Cuba, o a nada, porque yo hago una película, y cómo le gano dinero. ¿La pongo en el cine y me van a pagar un peso por la entrada? Son cosas que nos quedan por aprender, que van más allá de lo artístico, pero es importante igual, tú no vas a estar trabajando toda tu vida gratis. Yo también tiro fotos y hago videos promocionales, que dan dinero y que me dan práctica, como los corticos que hacemos, para estar en forma.

También tengo planeado hacer un corto que sea una adaptación de El regalo furtivo, un relato que leí en La culpa es de la vaca. Buscar algo más profundo. Ahora nos queda estudiar, leer, pero la verdad no se me pega nada, porque con este tema del servicio es muy complicado, yo solo pienso en llegar a la casa y acostarme a dormir.

***

Darián dice que a veces no siente el corto como suyo; sí trabajó en la primera parte pero después se desvinculó del proyecto a causa del servicio, demasiado para su gusto. Pero reconoce que fue una buena experiencia, “aprendimos bastante, y eso nos servirá para los próximos”.

Ambos reconocen que cometieron muchos errores, y pretenden evitarlos a toda costa para la próxima. ¿Qué clase de errores? Darián responde. “A no correr. En una mañana grabamos todas las voces. Fernando animaba las escenas una detrás de la otra. Y entonces como no podíamos renderizarlo, teníamos que ir a otros lugares; él lo hacía y casi no había vuelta atrás cuando terminábamos la escena. Debemos ir más lento, tomarnos el tiempo necesario. El guion del corto fue casi un borrador. Yo lo escribí en una noche y al otro día empezamos a trabajar. En el estudio íbamos grabando las voces y tachando”. Luego sigue Fernando. “A veces la escena quedaba mal y teníamos que editar del fotograma 23 al 34.  Renderizábamos ese pedazo y luego lo editábamos. También fallamos en filmar cuando grabamos las voces, porque cuando estaba animando, me costaba inventar un gesto del personaje que coincidiera con el parlamento. De haber filmado, hubiese tenido una referencia por lo menos. Ahora en los próximos ya estos errores son experiencia. Darían me decía que esperáramos, y lo presentáramos a la Muestra del año siguiente, pero ya teníamos que terminar”.

Fernando le pregunta a Darián por qué hicieron el corto. ¿Por amor al arte? “Sí,  lo hicimos por amor al arte. Muchas personas me han dicho que así se empieza. Y que a muchos les haya gustado te hace sentir bien”. Fernando agrega que “si para el próximo video tenemos chance de ganar algo de dinero, felices, pero si no, igual lo vamos a hacer”.

Mientras hablamos, llega David González, la voz del capitán. Como el primo, un tipo carismático. Se suma a la conversación, cuenta su experiencia, los planes que tienen, el último video que subieron, de cómo hicieron el corto porque les gusta, que se divierte con ellos y por eso los ayuda. “Si mi abuela tuviera máquina hasta ella hubiera renderizado, porque se pasó trabajo”. También comenta que hubo gente que no les gustó el corto que dijeron qué clase de mierda, “pero nosotros de lo más contento con eso, porque se tomó el trabajo de verlo completo”.

Cuando los tres hablan, la sensación es que tienen muchas ganas de hacer. Que si en el próximo corto, que si una mejor historia, que si tenían más ideas pero con el poco tiempo no pudieron. Ganas de hacerlo mejor, de trabajar, de dedicarse a algo por que les gusta. Ojalá Fernando, Darián y compañía puedan seguir por ese camino, el de la pasión por el cine, por contar historias que los demás disfruten. De momento quedamos en espera de sus próximos trabajos.

Difruten de este loco video q me ha costado un millón decidir si lo subía o no. Esto no es lo mío, pero es necesario…En especial para los !!!Youtuber Cubanos¡¡¡ Un saludo Desde San José de las Lajas. Aquí el Enlace de los Animados –: https://youtu.be/-jwex08QupI #YoutuberCubanos

Posted by Fernando Almeida on Monday, January 1, 2018

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