Roberto Fonseca y X Alfonso: el talento los cría y la música los junta

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Roberto Fonseca presenta a X Alfonso en lo que sería un concierto con mucho Temperamento. Foto Racso Morejón
Roberto Fonseca presenta a X Alfonso en lo que sería un concierto con mucho Temperamento. Foto Racso Morejón

Nunca vi nombrar a una agrupación tan acertadamente –ni en los tiempos de los Beatles, cuando buscábamos con afán el significado de la rara palabra y la asociábamos con los cuatro músicos más inquietos hasta entonces en el ámbito musical internacional.

Así ocurre hoy con Temperamento, esa agrupación de músicos cubanos cuya variedad de estilos es una nada despreciable lista de géneros musicales insertadas en un repertorio que tiene complexión de fusión y naturaleza de música afrocubana, y que, por si fuera poco, está dirigida por Roberto Fonseca, un tipo que hace del jazz, el soul, el funk, el blues y el hip-hop, un camino para llegar al tuétano del público. Para decirlo con el nombre de uno de sus discos, un pianista y compositor que sabe cómo llegar al Akokan (corazón) de quienes tienen a la música cubana contemporánea como un talismán. Todo con un temperamento que enardece el ánimo de cada una de sus presentaciones. Todo con el temperamento de hacerse acompañar por músicos de un virtuosismo sin par.

Pero el talento los cría y la música los junta.

Sucede  además que algunos artistas en Cuba traen en su ADN la música afrocubana, una capacidad incontenible para desarrollarla y una talla XL para emprender la promoción, la gestión y la convergencia de estilos del arte en su sentido más amplio. Es el caso del multi-premiado, multi-instrumentista, compositor, intérprete y realizador audiovisual X Alfonso. Quien ha intensificado una carrera artística interdisciplinaria revelándose como un creador exclusivo en la isla.

La música que hace X tiene adicción a las metáforas, no hay manera de clasificarla que no sea a través de ellas y eso es uno de los imperativos que lo distingue como creador, con una cota (perdón, quise escribir nota) muy elevada de entusiasmo que lo acerca como ningún otro a los espectadores que desde la década del 90 lo asumieron como un referente de la música fusión, el rock, jazz, el pop y el reggae con marcadas y congénitas raíces afrocubanas. Otro de los que tiene el “mundo real”, así nombró a su primera producción discográfica, como una de sus fantasías creativas.

Imaginemos entonces todo esto hermanado encima de un escenario. Tal como sucedió el pasado viernes en la nave 4 de la Fábrica de Arte Cubano (FAC) y busquemos otra metáfora, porque el concierto… ¡no tuvo nombre!

 

 

 

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