Nocturnal: Divertirse diseñando (y viceversa)

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Raúl Valdés (Raupa) y Nelson Ponce

Imaginen cinco artistas del diseño gráfico en Cuba. Cada uno con una excelente trayectoria. Con una carrera sólida. De los que, cuando llegas a una expo de carteles cubanos contemporáneos, en cualquier lugar del mundo, sabes que vas a encontrar un trabajo de, al menos, dos de ellos. Imaginen ahora que esos cinco artistas se unen un día para realizar un proyecto juntos. Porque son amigos, porque tienen intereses comunes y porque también tienen diferencias que, conjugadas, pueden fortalecer cualquier proyecto.

Imaginen ahora que esos diseñadores son nada menos que Nelson Ponce, Raúl Valdés (Raupa), Giselle Monzón, Edel Rodríguez (Mola) y Michele Miyares. Y pónganle un nombre: Nocturnal.

Zafra Media conversó con dos de los diseñadores en este grupo de artistas: Nelson Ponce y Raúl Valdés, Raupa, para conocer acerca de sus proyectos.

—¿Qué es Nocturnal, entonces?

Nelson Ponce: Nocturnal es el nombre que le hemos dado a algo que viene pasando entre un grupo de amigos muy cercanos, que de pronto decidimos darle un nombre, pero que viene pasando hace mucho tiempo en trabajos de colaboración. Colaboraciones que son informales, no tienen un sentido empresarial, sino colaboraciones en proyectos que generalmente tienen aristas un poco artísticas: lo mismo hacemos carteles dos de nosotros que un videoclip entre tres.

—¿Es un grupo de trabajo?

NP: Es como un grupo de trabajo, sí. No es que nos veamos todos los días para trabajar o generar proyectos, pero sí decidimos ponerle un nombre porque estábamos haciendo muchas cosas juntos y decidimos que era necesario trabajar bajo esa nomenclatura. Tuvo que ver con el espacio donde regularmente nos reunimos, en Ayestarán, justamente encima de un bar que se llama El Nocturnal, y hemos adoptado el nombre del bar, como te darás cuenta estamos bromeando desde el principio.

Raupa: Bar de nocturnidad de verdad, de los de antes, letal…

NP: Nos parecía simpático, estábamos en esa cosa intelectual, buscando un nombre que nos pareciera adecuado y decidimos echar eso a un lado, y quedarnos con algo más sencillo, popular, que tuviera que ver realmente con la informalidad y con nuestra vida.

R: Y también con la nocturnidad de muchos de nosotros cuando trabajamos. Ya en mi caso no pasa tanto, pero en algún momento todo nuestro trabajo se hacía de noche. La noche es un espacio importante para ponernos a hacer carteles, diseño en general.

Nocturnal

Es difícil determinar entonces cuándo comenzaron a ser lo que hoy se llama Nocturnal. Exposiciones, carpetas de carteles, identidad e imagen de festivales y eventos, videoclips…, que llevan la firma de dos, tres, cuatro de ellos, pueden inscribirse como proyectos de grupo. Sin embargo, el primer trabajo en que participaran juntos los cinco, ocurrió en Francia, 2015, con !Cuba a la vista!, exposición de carteles cubanos que quizás marca un inicio “oficial”.

Y, recientemente, ya como Nocturnal, Giselle, Michele, Mola, Nelson y Raupa, inauguraron una muestra de carteles en la Casa del Festival de Cine Latinoamericano. Allí, expusieron piezas suyas relacionadas con el cine, en combinaciones de dos o tres, que titularon precisamente Nocturnal.

NP: Escogimos una cara de un cartel de cada uno de nosotros e hicimos como un ensayo serigráfico, una especie de divertimento, no fue un encargo externo, y es la primera expo que hacemos bajo el nombre Nocturnal, pero anteriormente a eso hemos hecho varias exposiciones y acciones que no han llevado ese nombre, por ejemplo la expo que se hizo en el Museo de Historia Natural de Nueva York, donde había trabajos de nosotros cinco.

—Cada uno de ustedes tiene ya una carrera individual muy sólida. ¿Cómo proyectar entonces el trabajo de Nocturnal? ¿Hay proyectos de Nocturnal y proyectos de Nelson Ponce, de Raupa…?

NP: Hacer carteles a cinco manos es algo prácticamente imposible. Hemos hecho carteles a dos manos, pero es muy difícil ponernos de acuerdo, aunque pasa a menudo que aunque lo esté haciendo una sola persona, consulta con los demás del grupo.

R: Eso siempre va a suceder, porque nosotros tenemos claro que ya antes de Nocturnal había individualidades muy fuertes, en el sentido que cada cual tiene un trabajo ya bastante desarrollado, yo con el tema de los audiovisuales, la ilustración, por ejemplo, Nelson el tema de los carteles… Es decir, todo el mundo tiene carreras separadas, pero yo creo que lo bueno que tiene el grupo es que trata de aunar cuando realmente es necesario, para un proyecto, para hacer cosas nuevas. Es no decir que no a lo que estás haciendo y adquirir un nuevo formato de grupo cuando cae un proyecto que es para todo el grupo. Lo mejor que tiene Nocturnal y por lo que la gente me pregunta es cómo ustedes llevan eso entre cinco personas, porque los grupos ya de por sí son complicados porque tienen intereses diferentes. Sencillo: los intereses diferentes se mantienen diferentes y los conjuntos se apoyan como conjunto.

NP: No se anula la individualidad y la trayectoria que cada uno tiene por su lado.

R: Esa trayectoria y esa individualidad es lo que nos hace es más fuertes. En vez de nivelarnos a un grupo, los niveles de nosotros van de arriba abajo y eso es lo que une al grupo, que van a resolver un problema: una expo, una carpeta de carteles de películas cubanas… ahí en ese momento es donde cinco son un piñazo, es donde cinco son fuertes. Nelson dice una frase a la que yo le hice una segunda parte, él dice: “Juntos se llega más lejos”, y yo dije: “se llega más lejos y es más divertido”.

NP: La amistad tiene mucho que ver con todo eso. Nos estamos viendo regularmente, siempre estamos hablando de trabajo, tenemos intereses comunes. La idea es expandirnos, pero no como negocio. Una de las cosas que más no ha unido es el tema del cartel, de la serigrafía, que a todos nos gusta mucho, pero de ahí en fuera nos interesa todo lo demás: la ilustración, el audiovisual, el diseño en general.

R: ¿Tú sabes por qué la mayoría de los grupos fallan?, por no cuidar las individualidades. Por tratar de soslayar las individualidades que tenga cada uno de los miembros y tratar de convertirlo en una compañía o una oficina que gestiona el diseño. Lo que no podemos es dejar de trabajar, tener proyectos todo el tiempo “partidores”. Que desarrollen la vida del diseño, el cartel, el audiovisual, la ilustración en Cuba.

Los escucho hablar con esa pasión de quien ama y disfruta plenamente lo que hace. Incluso a veces pareciera que uno termina las oraciones del otro. Y no puedo evitar traer a la conversación una referencia: ese concepto de grupo de amigos que se unen para hacer diseño, me recuerda al que naciera a principios de los 2000 bajo el nombre de Camaleón. Cinco jóvenes diseñadores que sacudieron la gráfica y la ilustración de la isla, y dejaran regados también algunos murales. Nelson era uno de ellos.

Sin embargo, como referencia no les convence demasiado.

NP: A mí me gusta ver las cosas como se presentan. Las herencias, las comparaciones… no soy muy dado a eso. Es un poco lo mismo, lo que pasa es que nadie se baña dos veces en el mismo río. Camaleón era un grupo de gente muy joven con otros intereses que se fueron incluso perfilando de otra manera, y esto es como otra aventura. En lo que puede tener que ver es que es muy fluido, porque fue así también: un grupo de amigos que nos veíamos tanto que nos pusimos un nombre y esto es más o menos lo mismo, pero con otros intereses, con otras personas, y con otras perspectivas.

R: Yo estoy de acuerdo en esa parte de los amigos, lo que pasa es que no somos los mismos ya. Me acuerdo que Camaleón eran amigos que decidían hacer cosas, casi siempre cosas muy difíciles de hacer, como pintar murales, y Camaleón lo afrontaba porque estaba la juventud, la energía, el deseo de expresión; y ahora nos pasa lo mismo, pero controlamos más la realidad. En aquel momento la realidad nos controlaba. Una de las cosas buenas que pasó con Camaleón es que un poco sin quererlo las oportunidades surgían. Fue un momento extraño, aparecían cosas en La Jiribilla, el mural de la Facultad de la Comunicación, etc. Y yo me pregunto si las oportunidades esas están ahí todo el tiempo, o si en aquel momento hubo como una racha…

Raúl Valdés (Raupa) y Nelson Ponce

―¿Es este un mejor momento para el diseño cubano, o lo fue aquel?

NP: Al haberlo analizado desde diferentes perspectivas, yo creo que no hay objetividad en emitir un juicio al respecto. Para mí ahora mismo es un mejor momento, pero porque quizás tengo un poco más de control sobre las cosas, pero eso tiene que ver no con el momento, tiene que ver conmigo.

R: Curiosamente ahora se nos dan oportunidades que se le hubiesen dado a los miembros de Camaleón, incluso mejores, porque hay muchos espacios saliendo, Fábrica de Arte Cubano, hostales, bares, que quieren diseño cubano. Hace poco Nelson y Edel hicieron varios murales dentro de un hostal con la misma energía de Camaleón, pero este era pagado… Es decir, ahora hay un mejor contexto para esas cosas.

Desde sus estéticas individuales, estos cinco diseñadores se proponen entonces defender un proyecto que, “por la combinación de sus poder reunidos”, promete ser una bomba de creatividad donde quiera que caiga. Avalan los nombres, detrás de los cuales se alzan sendas carreras artísticas en el audiovisual, el cartel, la ilustración. En saber hallar las soluciones justas para una visualidad.

Si eso es Nocturnal, me pregunto ¿qué harán de día?

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