Lescay, el jazzista que invade tus sentidos

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Alberto Lescay:
Alberto Lescay: "Quiero que entiendan quién soy a través de mi música. ". Fotos Racso Morejón

Bomba. Empezó la conga, y el muchacho que volvió al nido se lanzó a la calle de Santiago de Cuba, arrastrando los pies. Quinto y bombo y corneta china y Albertico Lezcay recordando lo sabroso que es temblar junto a su ciudad natal, por La Trocha —pa, pakatapá, pakatapá— apretado en la muchedumbre, entre el polvo caliente. La Habana no tiene fiebres así.

Pero a la capital cubana habría de volver con esas herencias el hijo de Alberto, el pintor y escultor oriental, porque en La Habana hay productores, medios de comunicación, discográficas. Y Albertico Lezcay se toma muy en serio lo que quiere dejar grabado de su música.

Escape es su primer CD oficial. Antes había armado un demo, Errante (2001), que nunca licenció con sello alguno. La compilación de Alberto Lescay & Formas saldrá al mercado con la bendición de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem), la Fundación Caguayo y Zona Jazz Cuba.

“Con toda mi espiritualidad y mis vivencias viajo. Es una misión que siento..."
“Con toda mi espiritualidad y mis vivencias viajo. Es una misión que siento…»

El sábado, en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, a las 7:00 p.m., es cuando Lescay y su banda invadirán tus sentidos, según promete él: “Lograremos uno de los sueños que hemos tenido desde hace tiempo. La gente podrá sentir un espectáculo de imagen y sonido muy elaborado porque incluiremos diseños de iluminación sincronizados con la música. También vamos a utilizar un VJ. Será un espectáculo que la gente merece ver y escuchar”.

Como sabrán, Albertico Lescay está muy feliz con su Escape.

—Santiago de Cuba, Jazz… Para muchos no es el sonido de la ciudad. ¿Cómo llegas a él, y a la música en general, desde allí?

—El Jazz llega a mí desde niño porque mi papá siempre ha sido un fanático, y ponía discos en casa. Pero el gusto por toda la música tiene que ver con los ancestros: mis abuelos paternos provenían del campo, él tocaba el tres y ella cantaba y tocaba las maracas en un conjunto campesino. Llevaron sus costumbres a la ciudad, eran el centro de las fiestas en el barrio. Tuve esas vivencias desde niño, a pesar de que mi papá nos instaba tanto para que recibiéramos talleres de artes plásticas, nos llevaba a exposiciones. Parece que la música era muy fuerte como rasgo familiar. Al final mis hermanos Arnaldo y Diana también tendieron hacia la música. Solo Alejandro siguió en la plástica.

—¿Nunca pensaste en una carrera en las artes visuales?

—Cuando niño pintaba algunas cosas, pero la música me vino desde muy temprano. En un centro donde ofrecían esos talleres de pintura escuché por primera vez un piano en vivo. Me impresioné tanto que me convencí de que ese sería mi camino.

—Entonces eras casi un oyente forzado de jazz, por tu padre. Cuando te lo tomaste en serio, ¿fue difícil encontrar espacios donde escuchar y tocar jazz en Santiago?

—No, siempre ha existido en Santiago, de toda una vida. Por el mundo hay muchos jazzistas impresionantes que provienen de allá. Es verdad que la ciudad es muy famosa por la conga, la trova, por el folclor afrocubano tan fuerte que existe; sin embargo el jazz vive paralelo a eso, y no tan sumergido.

“Desde aquella época se hacían eventos, peñas en la Casa del Joven Creador de las que recuerdo a Aruán Ortiz, uno de los mejores pianistas del mundo actualmente. También recuerdo a Yaniel Matos, otro pianista impresionante. Así que yo estaba viviendo todo ese fervor folclórico, pero al mismo tiempo apreciaba el jazz y la música clásica. Crecí con toda esa gama de ambientes.

"La gente podrá sentir un espectáculo de imagen y sonido muy elaborado porque incluiremos diseños de iluminación sincronizados con la música."
«La gente podrá sentir un espectáculo de imagen y sonido muy elaborado porque incluiremos diseños de iluminación sincronizados con la música.»

“Luego estudié en la escuela vocacional de arte José María Heredia. Me ayudó a madurar mucho, a concretar esas vivencias. El nivel medio lo comencé en el conversatorio Esteban Salas, siempre en la especialidad de trompeta, pero allí incluí asignaturas teórico-musicales. Luego seguí para la Escuela Nacional de Arte, en La Habana. En la capital la cosa maduró mucho más, porque en Santiago tenía vivencias, pero todavía –quizás por la edad– no había cimentado mi camino, aunque había experimentado con el proyecto inicial de Formas. Aquella versión se desintegró en 2001, pero ya teníamos como idea principal tomar el jazz como centro sonoro de un espectáculo mayor, combinarlo con la impresión visual que puede transmitir el sonido”.

—¿Se puede ver la música?

—Creo que sí. El sonido llega tan adentro en el sentimiento humano, que uno puede ver escuchando. Siempre me ha interesado ese concepto creativo, como cuando participé en el proyecto Somos, junto a mi padre y amigos. Fue algo inclusivo porque tratamos de aunar todas las manifestaciones en un mismo espacio. Me gustan los eventos donde se demuestre que el arte es uno solo, que el sonido y la imagen están totalmente ligados. Hay una intención de mostrar una idea global de la cultura cubana.

—Es el concepto de Formas…

—Sí. En 2013 decidí retomar el proyecto, y como llevaba 20 años viviendo en La Habana me dije: “si lo voy a hacer nuevamente, debo comenzar desde mis orígenes”. Regresé a Santiago de Cuba y estuve tres años allá, viviendo todo aquello que desde niño había respirado, esa energía de antes.

“Desde que llegué el impacto fue muy fuerte. Llevaba dos días nada más y lo primero que escuché fue una conga. Me metí en ella. A partir de ahí me inspiré para crear temas que son los que actualmente toco con mi banda, además de algún otro de la primera etapa”.

—¿Por qué demoró tanto Escape?

—Como músicos tenemos que plasmar nuestros sonidos para la posteridad, porque son efímeros. No podemos detenerlos en el espacio, se van como mismo llegaron. Hay que dejar la huella, y una vez que grabas queda para siempre. Para mí eso tiene una repercusión y una responsabilidad muy grande.

“Quizás pude haberlo trabajado antes. Experimenté durante todo ese tiempo tantas vivencias muy buenas y muy malas, que eso me ayudó a madurar lo que quería dejar en un fonograma. La vida me llevó a esta realidad y estoy muy contento porque quise grabar lo mejor que puedo dar ahora.

—¿Te preocupa la posteridad? ¿Dejar una huella en la música cubana?

—Sí, sobre todo porque la gente podrá recibir en el futuro quién soy yo verdaderamente. Quiero que entiendan quién soy a través de mi música. Siempre veo el futuro en ascenso, con luz para todo el que me rodea, por eso me exijo tanto con lo que aporto.

“Hace casi dos años le propuse a Esteban Puebla producir el CD. Ahora me doy cuenta que fuimos muy exigentes trabajándolo, al detalle, para no incluir algo que pudiera confundir o malograr la idea general. Agradezco mucho a Esteban, ha sido como un padre para mí durante el proceso. El material tiene una calidad inmensa gracias a él. El fonograma es como Alberto Lescay por dentro, pudiéramos llamarle así”.

—¿Y cómo te ves?

—Soy una persona sencilla, llana. No creo que tenga muchas pretensiones ni tecnicismos en mi vida. Siempre me he sentido cómodo rodeándome de personas así. Me gusta la paz, la armonía, la busco en medio de la tensión. Nunca me ha gustado el elitismo.

—El jazz mismo se ha tildado de elitista…

—Tiene que ver con que llegó a una elaboración técnica bastante fuerte, pero existe todo tipo de jazz. Se ha convertido más en tendencia que en un género musical.

Soy una persona sencilla, llana. No creo que tenga muchas pretensiones ni tecnicismos en mi vida.
Soy una persona sencilla, llana. No creo que tenga muchas pretensiones ni tecnicismos en mi vida.

“Ahora hay muchos proyectos haciendo un jazz más llano, sencillo, por llamarlo de alguna manera. Desde el principio este siempre fue un género bailable, y eso lo estoy defendiendo en varios temas del disco, entre ellos Invasión, inspirado en la conga. Fue uno de los primeros que hice cuando llegué a Santiago”.

—Nu jazz: ¿Te satisface esa etiqueta?

—Sí. Incluso últimamente tiendo a decir que es “afro nu jazz”, creo que ese término especifica un poco más lo que hago. En el mundo hay otros proyectos que hacen afro nu jazz, muy pocos, pero hay. Por lo general tengo como centro sonoro lo afrocubano. Me ayudan mucho los músicos con los cuales trabajo, son geniales, muy creativos.

“También los invitados del CD son de lujo: César López en el saxo, Miguel Núñez al piano en uno de los temas, Zule Guerra entre las principales. Están también Ángel Toirac (órgano); César Echevarría, El lento, un tresero santiaguero de son montuno que hace maravillas y encajó perfecto; Rafael Bou, El individuo (rapero); Irán Farías, El menor (percusión afrocubana); y Esteban Puebla (guitarra eléctrica).

—¿Demora el próximo CD?

—Ya he estado pensando… Trabajo en algunos temas porque quiero sorprender, verdaderamente. Siempre el afro nu jazz será el centro de mi concepto, y la relación sonido-imagen, pero voy a trabajar otras sonoridades, a utilizar un poco más la voz. Mantendré la relación entre el folclor, la música electrónica, y la trompeta y los teclados, que siempre serán mis instrumentos básicos.

Errante, Escape, ambos aluden al viaje, pero defiendes lo local también. ¿Qué es el viaje para ti? ¿Cómo es esa tensión entre el viaje y el espacio de tus raíces?

—El viaje es mi vida. Estoy en contra de lo regionalista. Sé que es importante defender tu raíz y lo hago, pero más que eso prefiero mostrar con naturalidad lo que recibí desde niño. No hace falta pensar “tengo que defender algo”. No tengo que defender nada, simplemente mostrar lo que soy a la gente.

“Con toda mi espiritualidad y mis vivencias viajo. Es una misión que siento: mostrar lo que he recibido en todos los lugares del mundo adonde pueda llegar, que la gente pueda nutrirse de lo que recibí en Santiago de Cuba”.

“Con toda mi espiritualidad y mis vivencias viajo..."
“Con toda mi espiritualidad y mis vivencias viajo…»
La compilación de Alberto Lescay & Formas está disponible desde hoy viernes en las principales plataformas digitales de música a través del distribuidor Ditto Music.
(https://bonustrackcuba.fanlink.to/escape)

 

Datos del disco

Título: Escape

Músicos:

Alberto Lescay – trompeta (1, 2, 3, 5, 7, 8, 11), teclados (1, 4, 5, 6, 8, 9, 10), Vocoder (9), Voces (4, 5), programación (todos excepto 7)

José E. Hermida – bajo eléctrico (todos excepto 7), contrabajo (7)

Adrián Pucheux – guitarra eléctrica (1, 2, 5, 6, 8, 10, 11), guitarra acústica (3), voz (5)

Andy García – piano acústico (8), piano eléctrico (4, 5, 6)

Ángel Toirac – órgano (11)

Degnis Bofill – percusión afrocubana (todos excepto 1)

Julio César Gispert – batería (3, 5, 7, 9), voz (5)

Alain Ladrón de Guevara – batería (2, 6, 10)

Arnaldo Lescay – (1, 4, 8, 11)

Invitados especiales:

César López – saxo alto (2)

Miguel Núñez – piano acústico (7)

Zule Guerra – voz (5, 7)

César Hechavarría El Lento – tres (3)

Rafael Bou El Individuo – rapero (1, 2, 9)

Irán Farías El Menor – percusión afrocubana (1)

Todos los temas son de la autoría de Alberto Lescay, excepto: (3) Miguel Matamoros; (4) Arnaldo y Alberto Lescay; (5) Wayne Shorter; (6) Reynier Limonta

Producción musical: Esteban Puebla

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